Cita en 6 cuotas con intereses
Definición del target
Empleado de Comercio:
El empleado de comercio es una persona sociable que disfruta del trato interpersonal pero al que no le agradan las multitudes. Inteligente y sensible, percibe las necesidades del cliente para poder satisfacerlas de la mejor manera. Portador de habilidades comunicativas, puede adaptar su discurso a distintos tipos de compradores ya que debe estar predispuesto al trato cordial y amable para conseguir ventas. En su tiempo libre prefiere lugares no muy concurridos. Sitios tranquilos, sin mucho ruido o tumulto.
Nuestro candidato es un hombre de buena presencia y excelente dicción. Perspicaz, proactivo y ordenado en el ámbito laboral, solo se muestra cabizbajo al llegar a su casa luego de una extensa jornada. Suele ser desarreglado en su intimidad para compensar la presión de tener que mantener depósito, vidriera, estantes y mostrador prolijos.
Las fiestas de fin de año lo deprimen más que a cualquiera, porque si bien sus comisiones se disparan, suele hacer turnos tan agotadores que luego es incapaz de disfrutar de cualquier tipo de celebración y prefiere quedarse en su casa mirándose las varices.
Cultor del portuñol, el spanglish, el español afrancesado y el italiano cocoliche, es un políglota por necesidad. Consigue comprender y vender en todas las lenguas latinas.
Para este hombre estresado y agotado, pasado de revoluciones e irritable, le propondré un encuentro "zen". Nuestra cita ideal tendrá lugar en el Jardín Japonés un mediodía primaveral. Será un miércoles, día de su franco, cuando el ambiente esté libre de multitudes. Elijo este lugar porque el espacio es totalmente abierto, lejos del confinamiento a cuatro paredes que sufre durante sus extensas jornadas, y asumo que el sonido de la cascada lo invitará a la relajación.
Comeremos en el Restaurant del Paseo. Reservaré una mesa junto a la ventana para que podamos observar a las pocas parejas que caminan pausadamente por el parque. Los precios son accesibles y el ambiente es ameno. Sugeriré que pida Sukiyaki (láminas de carnes y verduras cocidas en recipiente de hierro), pero antes de ordenar, beberemos un poco de sake, para empezar a soltarnos. Por suerte el menú es corto y eso evitará prolongar el periodo de indecisión (porque no hay nada que le moleste más que escuchar "tenés el mismo en color azul?” o mejor verde...o azul?"). Me gustaría que pidiéramos platos diferentes y de esta manera podríamos intercambiar bocados románticamente con la idea de experimentar el exótico manjar que ordenó el acompañante.
Durante el almuerzo beberemos Etchart Privado Torrontés. A pesar de que en este pacífico restaurant se escucha música ambiente, me encantaría que sonara Yann Tiersen, Ryuchi Sakamoto, Eric Satie, Moby, Carla Bruni, o alguna canción suave de Los Beatles como Across the Universe.
La vista y el encanto del lugar crean un ambiente ideal para empezar a conocernos, y además, creo que el Jardín Japonés constituye un paseo perfecto porque no solo es romántico, sino que le permitirá relajarse y absorber un poco de su serena cultura. Nada más acertado para nuestro estresado acompañante.
Empleado de Comercio:
El empleado de comercio es una persona sociable que disfruta del trato interpersonal pero al que no le agradan las multitudes. Inteligente y sensible, percibe las necesidades del cliente para poder satisfacerlas de la mejor manera. Portador de habilidades comunicativas, puede adaptar su discurso a distintos tipos de compradores ya que debe estar predispuesto al trato cordial y amable para conseguir ventas. En su tiempo libre prefiere lugares no muy concurridos. Sitios tranquilos, sin mucho ruido o tumulto.
Nuestro candidato es un hombre de buena presencia y excelente dicción. Perspicaz, proactivo y ordenado en el ámbito laboral, solo se muestra cabizbajo al llegar a su casa luego de una extensa jornada. Suele ser desarreglado en su intimidad para compensar la presión de tener que mantener depósito, vidriera, estantes y mostrador prolijos.Las fiestas de fin de año lo deprimen más que a cualquiera, porque si bien sus comisiones se disparan, suele hacer turnos tan agotadores que luego es incapaz de disfrutar de cualquier tipo de celebración y prefiere quedarse en su casa mirándose las varices.
Cultor del portuñol, el spanglish, el español afrancesado y el italiano cocoliche, es un políglota por necesidad. Consigue comprender y vender en todas las lenguas latinas.
Para este hombre estresado y agotado, pasado de revoluciones e irritable, le propondré un encuentro "zen". Nuestra cita ideal tendrá lugar en el Jardín Japonés un mediodía primaveral. Será un miércoles, día de su franco, cuando el ambiente esté libre de multitudes. Elijo este lugar porque el espacio es totalmente abierto, lejos del confinamiento a cuatro paredes que sufre durante sus extensas jornadas, y asumo que el sonido de la cascada lo invitará a la relajación.
Comeremos en el Restaurant del Paseo. Reservaré una mesa junto a la ventana para que podamos observar a las pocas parejas que caminan pausadamente por el parque. Los precios son accesibles y el ambiente es ameno. Sugeriré que pida Sukiyaki (láminas de carnes y verduras cocidas en recipiente de hierro), pero antes de ordenar, beberemos un poco de sake, para empezar a soltarnos. Por suerte el menú es corto y eso evitará prolongar el periodo de indecisión (porque no hay nada que le moleste más que escuchar "tenés el mismo en color azul?” o mejor verde...o azul?"). Me gustaría que pidiéramos platos diferentes y de esta manera podríamos intercambiar bocados románticamente con la idea de experimentar el exótico manjar que ordenó el acompañante.
Durante el almuerzo beberemos Etchart Privado Torrontés. A pesar de que en este pacífico restaurant se escucha música ambiente, me encantaría que sonara Yann Tiersen, Ryuchi Sakamoto, Eric Satie, Moby, Carla Bruni, o alguna canción suave de Los Beatles como Across the Universe.
La vista y el encanto del lugar crean un ambiente ideal para empezar a conocernos, y además, creo que el Jardín Japonés constituye un paseo perfecto porque no solo es romántico, sino que le permitirá relajarse y absorber un poco de su serena cultura. Nada más acertado para nuestro estresado acompañante.

El trabajo es correcto, buena descripción del target. Interesante el cambio de rutina y espacio, aunque no hay nada demasiado original.
ResponderEliminarAprobado.